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martes, 18 de octubre de 2016

Del trabajo y la transferencia a la transferencia de trabajo

Cartel: “Coordinaciones hacia  la Escuela”

Integrantes:
María Olga Herreros
Ricardo Aveggio
Rosa Lagos
Paola Cornu : Más Uno

Miller en el “Banquete de los analistas” señala que “el trabajo constituye el objeto de una transferencia”. A su vez,  recuerda que  “ Lacan inventa la expresión transferencia de trabajo indicando que va de un sujeto a otro (..)”. 

En la perspectiva del trabajo hacia una Escuela, denominado En movimiento hacia la NEL,  el trabajo de este Cartel se orienta a coordinar, por un lado  la  forma de unificar  los grupos de Chile, ALP/CEIP  manteniendo los rasgos  de cada uno y, por otro,  causar el deseo de ir hacia la Escuela.
En ese contexto es que el Cartel se ha propuesto elaborar en distintos niveles formas y modos de anudamiento que permitan constituir la sede, uno por uno, como un nuevo lugar de trabajo por el psicoanálisis de orientación lacaniana. Uno por uno implica que cada miembro y asociado tendrá que enlazarse con la soledad de su causa al Otro escuela, para compartir con otros.

1.- Pregunta inicial: Lugar al trabajo y la transferencia.
La pregunta que inicia el trabajo del Cartel fue ¿qué nos ha impedido trabajar juntos? un enigma vino al lugar de la respuesta. Surge asimismo, una segunda interrogante ¿qué podría impedir un trabajo hacia la escuela?.  De esta manera se genera como perspectiva, cómo propiciar el movimiento al trabajo y con ello fomentar la instalación de la transferencia de trabajo.
En este movimiento se considera importantísimo rescatar los rasgos que orientan y estilos de cada institución así como las iniciativas y dispositivos que han demostrado que funcionan en  desarrollo de la causa psicoanalítica. Ello no desestima la existencia de una perdida ineludible, sin embargo, la ubica mas del  lado del goce de la identificación y la pertenencia, que del lado del deseo por el psicoanálisis.  Por ello, localizar los obstaculos – un real – será importante como  objetivo para que puedan coexistir los rasgos y estilos de cada institución. De esta manera pensar ¿qué tipo de lazo?, por un lado y por otro, de que vamos a estar advertidos. 

Partenaire-Escuela

María José Figueroa

La pregunta por qué una Escuela motivó la formación de un cartel fulgurante, es decir causó. Mi apuesta es, que una posible respuesta a la pregunta se puede encontrar vía la singularidad de cada uno como cartelizante, de cada uno de los participantes de este Movimiento hacia la NEL, cada uno desde su rasgo. Entonces, ¿por qué una Escuela para cada uno de nosotros?, ¿qué lugar tiene la Escuela en la economía libidinal de cada analista?, ¿Qué de la Escuela es lo que causa?

Lacan funda en 1964 la Escuela “en su esfuerzo por renovar los fundamentos y la práctica del Psicoanálisis[1], Gerardo Arenas, en su libro Sobre la tumba de Freud, denomina este acto como la “solución Lacan”, que da respuesta a la freudiana “la solución IPA”, en la que la salida del análisis se producía por una identificación con el analista.  La solución lacaniana se aleja de esto y plantea profundas transformaciones al dispositivo analítico. Lacan introduce el Pase como el dispositivo “que evalúa el final de análisis y la calificación del analista[2], además del pequeño grupo como un modo de lazo en ella articulado a la función del más uno, que opera a partir de un deseo decidido. Me parece que en cada uno de estos dispositivos se trata de preservar el no-todo, el lugar del vacío, de la falta del saber, del significante de la falta en el Otro, de la singularidad y es precisamente eso lo que a mí me causa, en el sentido de provocar un deseo. De ahí que más allá de la historia y el contexto de la formación de la Escuela – que es absolutamente relevante – me interesa abordar la relación de los analistas –   de los miembros o adherentes – con la Escuela, pensar la Escuela en el lugar de la causa para los analistas, pensarla como el partenaire-síntoma, es decir, como la pareja con la cual jugamos la partida.

Una lección de humildad

Andrés Orfali
¿Qué es un analista? Es una pregunta que elijo leer en lo que tiene de interpelación a mi formación en tanto miembro de una institución que, en el tiempo actual de su metamorfosis, deja su forma y modo de funcionamiento, no así la lógica y ética que nos orienta y convoca, para formar parte del proceso de invención de una Escuela orientada por el deber de “garantizar la relación del analista con la formación que ella dispensa” (1). Un tiempo  de invención de las condiciones de posibilidad para que cada uno, a su propio ritmo, vaya formalizando su estilo ante el real en juego que “se esconde en la formación del analista”.
Asumir esta interrogación implica la decisión de pensar y actuar en consecuencia al modo en que realizamos nuestra formación. Por un lado, pensar en la articulación que hay entre “los dispositivos institucionales que la regulan” y “los factores que la causan” (2) en cada uno de nosotros - y de los que habrá que dar cuenta en su momento. Y, por otro lado, considerar el anudamiento singular entre la responsabilidad y disciplina que va resultando del ejercicio de nuestra práctica con la apuesta por llevar a cabo el trabajo de dilucidar lo que hay de singular y propio en lo vertiginoso del rodeo que cada uno decide hacer con el “vacío de la definición del analista” (3). Esta cuestión, de lo que hace a un analista, no es sin, citando a Miller (4), elucidar “lo que como sujeto me motiva a desear, a amar y a hablar.” (p. 43)
De esta manera, aquello que apunta a interrogar al ser del analista puede formalizarse como una investigación personal, no sin otros, en donde las respuestas retornan desde el hacer en el ejercicio de nuestra práctica. Así como en la comunidad de experiencias que se crea cuando de ella se testimonia.

El inconsciente, entre la escuela y la institución: Sobre la “teoría de Torino” de Jacques-Alain Miller sobre el sujeto Escuela.

Juan Pablo Bustamante

“El espíritu del psicoanálisis no es otra cosa que el sujeto supuesto saber y se trata de instituir el lugar en el que se inscriba como efecto. Se trata de hacer que la determinación significante de la Escuela, sus concatenamientos simbólicos complejos, sus estatutos, sus publicaciones tengan como efecto el de instituir la Escuela como sujeto supuesto saber.”[1]
Comienzo con esta cita de JAM, quien en el 2000 presenta su teoría de la Escuela como sujeto, sujeto interpretable.

Sobre el fondo de la “Proposición…”[2] de Lacan, se trata de saber qué relación tiene la Escuela –propuesta inédita para el psicoanálisis- con ese conjunto de soledades que ella agrupa, en relación a la Causa Freudiana. Conjunto de soledades que, si bien no elimina el ideal de la Escuela, como significante que agrupa, su operación reenvía “a cada uno a su propia soledad de sujeto, a la relación que cada uno mantiene con el significante-amo del Ideal bajo el que se sitúa.”[3][4]

Coherentemente con la noción de saber que propone Lacan para el inconsciente, es decir, como saber no sabido en donde “lo no sabido se ordena como el marco del saber”[5], la Escuela se propone como el lugar donde este puede inscribirse como efecto para aquel que está en relación con la Causa. Relación que se despliega en soledad subjetiva.

¿Qué es una escuela?

Carlos Barría Román
En la primera reunión de nuestro Cartel, compartiendo lo que se había vivido en el Congreso de la AMP, recortamos la siguiente constatación: Hay trabajo analítico en Chile. El hecho de que este trabajo haya sido alojado en un movimiento hacia la Escuela, nos causó una serie de interrogantes tales como: ¿Para qué una escuela? ¿Qué relación entre nosotros y una Escuela? ¿Cuál es la diferencia entre Escuela, institución, grupo, comunidad, asociación?¿Qué conforma una escuela? Etc. Amarramos todas esas preguntas en una sola interrogación: ¿Qué es una Escuela?

Hacerse esta pregunta por el ser de la Escuela, podría seducirnos a precisarla pregunta con la enseñanza Aristotélica sobre el saber y el ser. En su Metafísica, el filósofo señala que la ciencia más sabia y digna, es aquella que se pregunta por los primeros principios y las primeras causas de algo. En este sentido, se sabe sobre algo cuando se conocen sus causas primeras y sus primeros principios, es decir, las causas y principios del ser y del llegar a ser de cualquier cosa sustancial que haya en el mundo. Y para esto necesitamos conocer el principio formal que nos responde la pregunta por: ¿qué es eso? El principio material que nos responde la pregunta: ¿de qué es? La causa eficiente, que responde a la pregunta: ¿quién o qué produce la cosa? Y por último, la causa final que nos responde la pregunta: ¿para qué? Sin embargo, la metafísica Aristotélica no nos sirve aquí, puesto que la senda trazada por Freud y continuada por Lacan, se topa con una lógica que queda por fuera de lo sustancial. Se trata de una lógica que horada el ser. Es la lógica del significante en tanto elemento no sustancial, que no puede ser descrito por propiedades intrínsecas o por un ser determinado, pues se trata solamente de un elemento diferencial. Saussure dice que la lengua no es sustancial, sino que está hecha solamente de diferencias. Y es justamente en este campo, donde Freud va a ubicar lo inconsciente y Lacan al sujeto del deseo, sujeto que es una falta en ser y que remite a un Otro del lenguaje también en falta. Si a esto añadimos la tesis de Miller de que la Escuela es un sujeto, entonces la pregunta por el ser de la Escuela no se puede trabajar en términos Aristotélicos de causas y principios. Pero sí en términos de causa analítica. Si la escuela es un sujeto, está determinada por significantes y por un acto de interpretación que opera sobre ese sujeto escuela. Y para esto se necesitan analistas. En los Objetos de la pasión, Laurent dice que no vamos a encontrar aquella Escuela donde el S1 y el S2 estén tranquilos, pues pasamos pensando y repensando la Escuela en tanto que hay algo que no cierra. Sólo hay deseo de Escuela. Podemos agregar que también hay transferencia y suposición de saber.

Cuestiones de Escuela

Alejandro Olivos

La lección inaugural del Seminario XXII - R.S.I, inédita, pronunciada el 19 de noviembre de 1974 y publicada recientemente con el título “Día de huelga” – “Jour de grève” –, nos invita a abordar la cuestión de la Escuela desde la última enseñanza de Lacan:

« Si hablo este año, tomaré las cosas desde la perspectiva de la identidad de sí a sí. La cuestión es saber si esto se aplica al analista. ¿Puede el analista ser considerado como un elemento? Dicho de otro modo, ¿hace el analista conjunto? » (1)
La identidad de sí a sí: a primera vista, el sintagma sorprende, ya que el psicoanálisis supone más bien la no-identidad a sí mismo, el sujeto dividido, el sentimiento de no ser jamás idéntico a sí mismo. Es lo que nos enseña Saussure: un significante no puede significarse a sí mismo, formulando en términos lógicos la no-identidad a sí mismo, lo que se escribe X ≠ X. Esto corresponde a la primera enseñanza de Lacan. 
Posteriormente, la elaboración de la noción de rasgo unario implica que el sujeto se representa en el campo del lenguaje, no como idéntico a sí mismo, sino que en tanto se cuenta como Uno. Cuando Lacan retoma, en 1974, la cuestión de la identidad desde la perspectiva de la identidad de sí a sí, lo hace para señalar que la cuestión de la identificación será reformulada, en su última enseñanza, privilegiando la identificación al S1, es decir poniendo el acento en la permanencia, la permanencia del rasgo unario.

martes, 4 de octubre de 2016

La dis-solución: del grupo a la singularidad del analista

Daniela Dighero C.

En este texto me propongo interrogar la significación del acto de disolución de la Escuela Freudiana de Paris. Quizás, la mejor forma de hacerlo sea leer la disolución como un acto que viene a puntuar, retrospectivamente, la propia posición de Lacan en relación al discurso analítico.

De eesta manera, la disolución, a partir de su homofonía en francés, es presentada por Lacan en su carta del 8 de enero de 1980 como “dicha solución” (dis-solution), solución, que puede ser leída como una puesta en acto, una rectificación del grupo de analistas, a la luz de los planteamientos de su última enseñanza.

En este sentido, me parece pertinente sostener que el acto de disolución puede ser leído en dos dimensiones distintas.

La primera de ellas, política, es más bien evidente, y tiene que ver con la interrogación misma del estatuto del ser lacaniano. Tal como lo señala Miller en su texto Todos Lacanianos!, el éxito del vocabulario que introduce Lacan habría trascendido a su enseñanza. De esta forma, términos como “deseo”, “demanda” y “Otro” se encontraban ya en el discurso común de los psicoanalistas de la época, desvirtuando los principios rectores de su enseñanza. En palabras de Miller:

“(…) Comienza un tiempo en el psicoanálisis, que resumiría con el siguiente slogan: ¡todos lacanianos! (…) No es una exhortación. No es una profecía. Es una exclamación, un grito de sorpresa. (…) hasta ahora, podía haber en la Escuela Freudiana “no-lacanianos”, incluso “anti-lacanianos”. Pues bien, ahora ya no los hay. Para nada. Hoy en día, en la Escuela Freudiana, sólo hay “lacanianos”.

Esculpiendo un analista

Edith Beraja

Estamos participando de un movimiento de transformación de una Comunidad Analítica en una Escuela. Es un proceso que se ha ido dando paulatinamente, casi imperceptiblemente, con el trabajo de cada uno, uno por uno y una causa común, el psicoanálisis de orientación Lacaniana. Hace dos o tres años, probablemente la idea de formar una escuela era algo que se veía muy lejos en el horizonte o ni siquiera se pensaba como una posibilidad. De pronto algo ocurrió que nos autorizamos a creer que era posible y que ya era el momento. Nos autorizamos y nos autorizaron. 

Pero, qué diferencia hay entre una Comunidad Analítica y una Escuela? Miller, en El Concepto de Escuela dice: “El concepto clásico de sociedad analítica está fundado en la creencia en la identidad del analista. La Escuela, en el concepto de Lacan, está fundada de modo opuesto. Está fundada, voy a decirlo así, en la no identidad del psicoanalista. Su carta de identidad se ha perdido. El concepto de Escuela de Lacan supone que no hay concepto del analista, que no hay el significante del analista”.


Me pregunto,  qué es un analista y cómo transformarse en uno si el significante analista no existe, no hay.  No existe el universal del analista. Lo que si hay son analistas y hay que tomarlos uno por uno. Miller, en la Conferencia a los Estudiantes de Psicología, plantea que el principio: “El analista se autoriza a sí mismo, no vale para cualquier persona. Lacan formula ese principio en el marco de su Escuela, diciendo: ese principio está escrito en el frontón de mi Escuela. Es decir que era necesario ser miembro de la Escuela de manera que ese principio tuviera su valor y era ésta la que debía garantizar la relación del analista con su formación”.

¿Qué es un analista?

Andrea Báez


Si esta pregunta no se responde por el lado de la identificación, muy por el contrario si las identificaciones no dicen el ser del sujeto, menos aún dirán el ser del analista y,  si no hay ser del analista, que es entonces un analista?  

Si dirigimos esta pregunta a la enseñanza de Lacan, nos encontramos con distintas respuestas a lo largo de la misma, en La dirección de la cura, por ejemplo pone al analista en el “banquillo”, en el Seminario 11 se pregunta por su deseo , en otros textos nos habla de su lugar que va desde el A al a.

Sin la seguridad de encontrar “la respuesta” trabajamos con mucho  interés  investigando en esos y otros textos que surgieron a partir de nuestro debate.
  1. ¿Qué es un analista en la primera enseñanza de Lacan?
En la Dirección de la cura, bajo la pregunta “¿quién analiza hoy?”, Lacan pone a los analistas de su época en el banquillo de los acusados. 

Piensa al analista desde su acción, su quehacer.

A partir de la observación del trabajo de los post freudianos señala qué tan lejos están del psicoanálisis creado por Freud, calificándolos de antifreudianos. Comenta aquello que se hace en nombre del psicoanálisis sin serlo como la “reeducación emocional del paciente”, reduciendo el mismo al “ejercicio de un poder”.

Afirma que el psicoanalista debe dirigir la cura y no al paciente.

Habla de los tres pagos que debe hacer un analista: su palabra, su persona y su ser, quedando éste fuera de juego, ocupando el lugar que en el bridge se llama “el muerto”, a diferencia de los postfreudianos que curaban por lo que eran logrando así la identificación del paciente al analista. “…está tanto menos seguro de su acción cuanto que en ella está más interesado en su ser”

Acto analítico, acción lacaniana: la invención del psicoanalista

Peter Molineaux


La pregunta ¿qué es un analista? no cesa de no inscribirse como respuesta. Al constituirnos como cartel en torno a ella, desde los primeros contactos virtuales y redsociales, se hizo evidente que en su centro hay un agujero. 

Un agujero que hace girar. 

Entonces cada cartelizante empezó a dar sus propias vueltas alrededor de él, definiendo su rasgo.

El mío, en un esfuerzo neurótico por cerrar rápidamente los agujeros, fue un intento de respuesta: "un analista es lo que hace." Entonces pensé que mi rasgo para este cartel sería "el acto analítico." En un segundo esfuerzo neurótico, busqué en Freud, el padre fundador, una respuesta justamente fundacional. Del texto Análisis Profano (traducción de Lopez-Ballesteros) encontré lo que sigue, Freud explicando a un interlocutor inventado lo que hace un psicoanalista:

"Sería efectivamente cosa de magia y tendría así plena razón nuestro interlocutor si el efecto fuese rápido. La magia tiene por condición la rapidez, o mejor dicho aún, la instantaneidad del efecto. Pero los tratamientos psicoanalíticos precisan meses y hasta años. Una magia tan lenta pierde todo carácter maravilloso. Por lo demás, no debemos desdeñar la palabra, poderoso instrumento, por medio del cual podemos comunicar nuestros sentimientos a los demás y adquirir influencias sobre ellos. Al principio fue, ciertamente, el acto; el verbo —la palabra— vino después y ya fue, en cierto modo, un progreso cultural el que el acto se amortiguara, haciéndose palabra."

Una magia que toma tiempo y que se sirve de la palabra, amortiguadora del acto. 

Así era para Freud, así era para su época. Escuchar el verbo fue el acto fundacional del psicoanálisis e inventó en ese acto al psicoanalista, como consigna Lucía D'Angelo en El Analista y el Concepto del Inconsciente, documento de la Escuela Una: "Para Lacan, el analista forma parte del concepto del inconsciente y es a partir de la invención freudiana del inconsciente que el psicoanálisis consiste en un siempre volver a encontrar lo que en él ocurre a partir de los efectos del inconsciente."

sábado, 10 de septiembre de 2016

Cartel: ¿Qué es una Escuela? por Carlos Barría Roman

Cartel: ¿Qué es una Escuela?

Carlos Barría Román


En el Cartel, verificamos que el Movimiento hacia la Escuela nos puso a trabajar. Puso a trabajar el inconsciente. Cada uno se encontró con distintos significantes que tuvieron sus efectos. En mi caso, el cartel con su ritmo vertiginoso de lectura y conversación, me hizo encontrar con el significante refugio, del cual escribí en la reunión anterior, a propósito de las escuelas y refugios filosóficos de la antigüedad. Me referí a los estoicos, los cínicos y los epicúreos, como escuelas que proporcionaban una cosmovisión de cómo vivir la vida y cómo refugiarse ante el malestar de la cultura. Desde ahí, distinguí el psicoanálisis en tanto no es un saber acabado. No es una filosofía de vida. No es una visión de mundo. Pero sí un refugio desde Lacan. Me interesó mucho que ese significante refugio, fuese convocado después en mi propio análisis, lo cual me hace pensar en los distintos efectos de formación que ha tenido este movimiento hacia la escuela para mí. Podría decir de esto que me quedé con la idea de un refugio en el cual se trabaja. Y en este trabajar, aparece para mí algo de un goce vivificante. Aparecen pasiones también, sobre las cuales creo que habría que seguir trabajando. Pero en fin, no es el refugio del que escapa de algo de la vida, de la cultura. Es el refugio que posibilita un saber hacer con lo real.

Del ser a la ex-sistencia del analista. Por Pablo Reyes

Del ser a la ex-sistencia del analista
Pablo Reyes
En el presente texto me propongo interrogar la pregunta por el “ser” del analista. En este sentido, quisiera plantear el carácter contradictorio de esta pregunta a la luz de las teorizaciones recientes sobre el final de análisis.
En primer lugar, quisiera recordar que la autorización del analista es el resultado de su propio análisis, implicando el pasaje de la posición de analizante alanalista[i]. La proposición es crucial al respecto, pues formaliza la entrada y la salida del análisis según la lógica del atravesamiento del fantasma.
En la entrada se produce la instauración del pivote de la transferencia, el sujeto supuesto saber[ii]. Esta función permitirá anudar el deseo del analizante al del analista, lo cual movilizará la falta en ser del analizante en la búsqueda de su complemento de ser bajo la lógica del fantasma. El recorrido del análisis permitirá hacer caer los significantes “traumáticos”[iii] que determinan la posición del sujeto, llevando el deseo del analizante hasta sus últimas consecuencias. En cierto modo, la posición del analizante aparece como la creencia en sujeto supuesto saber, la creencia en el Otro que nos dará la respuesta y la garantía de nuestro ser.

domingo, 21 de agosto de 2016

Una aventura en movimiento. Francisco Pisani

Una aventura en movimiento
Francisco Pisani

Cartel: Diferencias entre Escuela e institución
Cartelizantes:
Francisco Aliste
Andrés Bralic
Carlos García
Ana María Solís (Más uno)

Algunas preguntas centrales
 La literatura ha sido para mí una de las entradas al psicoanálisis, ayudándome a pensar distintos problemas clínicos y teóricos, y en esta ocasión se trata de situar un momento político: el movimiento hacia la Escuela. El cartel fulgurante en el que me hice parte tenía como centro la pregunta por las diferencias entre Escuela e institución. Me gustaría enunciar cuáles fueron algunas de las preguntas que circularon en el cartel:
¿Cómo hacer con los efectos que toda institución tiene en la Escuela?.
¿es posible el concepto de comunidad analítica?
¿Cómo estar atentos a los efectos de identificación y de grupo con su reverso de segregación?
¿Qué causa a cada uno  a estar en el movimiento hacia la Escuela?
¿Qué puede aportar cada cual al movimiento hacia la Escuela?

Movimiento hacia la Escuela
Con estas preguntas como orientaciones, me encontré con una conferencia de Borges sobre james Joyce, en la que presenta el gesto inédito de Joyce en la tradición literaria, cuya obra la denominará como una aventura. Borges da cuenta de cómo Joyce hizo un giro en la literatura para todo el siglo XX, llegando a ser el símbolo de la literatura moderna, incluso llega a decir que si hubiera que rescatar solo una obra literaria de la modernidad sería la de Joyce.

La formación en (hacia) la Escuela: deseo y fantasma. Alejandro Reinoso

La formación en (hacia) la Escuela: deseo y fantasma

Alejandro Reinoso

Cartel: La formación en (hacia) la escuela: deseo y fantasma.

Cartelizantes:

Sebastián Carvajal
Joaquín Carrasco
Raquel Cors
Paula Díaz
Claudio Morgado
Paula Peralta
Alejandro Reinoso (Más Uno)

Considerando la Teoría del Sujeto Escuela de Turín de Jacques-Alain Miller y el Seminario 6 “El deseo y su interpretación” de Jacques Lacan, el cartel se interroga por el deseo que anima la escuela y, en el caso chileno actual, por el deseo en el movimiento hacia ella. Este deseo tiene su pivote clave en la formación del analista y en los dispositivos de escuela involucrados (cartel, control, el ejercicio de la práctica, el pase, etc.). La cartelización es el instrumento de trabajo transferencial elegido con anterioridad a esta convocatoria. El deseo de formación y lo necesario del Otro (Escuela) constituyen un eje central que se articula a la suposición de saber de la transferencia simbólica. Del lado del fantasma interesa dilucidar no sólo aspectos de la transferencia imaginaria o del efecto de grupo que el deseo agujerea sino también otros obstáculos que podrían leerse desde la teoría del Sujeto Escuela a la luz del Seminario 6. La idea esencialmente es extraer pistas para el actual movimiento chileno hacia la NEL.